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«La Tomba» llegó a El cineclub UPN: la historia de un país que nos duele

El Cine Club UPN presentó «La Tomba» (2024), primer cortometraje de Estefano Rodríguez como egresado de la carrera de Comunicación y Medios Audiovisuales, un proyecto ganador del estímulo de la DAFO 2024.

El miércoles 22 de octubre, las luces del auditorio UPN Breña se apagaron para dejar que una historia cobrara vida. Ese lugar de paredes amarillas se volvió un refugio donde el silencio dio paso a la reflexión. Las luces se apagaron, la pantalla encendió su resplandor para presentarnos la historia de «La Tomba». Dirigido por Estefano Rodríguez, el cortometraje expone la corrupción y las grietas morales de un sistema que parece cotidiano, demasiado cercano, como si en cada esquina del país se repitiera la misma escena.

Afiche del evento (Foto: Instagram El Cineclub)

Después de los créditos vino la conversación. Estefano, junto con los actores Julia Thays y Alberick García, la productora Flavia García y la directora de arte Vanessa Reyes de Tábanos Films, compartieron las rutas y desvíos de una creación con S/ 30 000 de apoyo de DAFO, pero sobre todo con una convicción: contar lo que incomoda también es una forma de resistencia.

Estefano comentó que no se ha dedicado a escribir novelas porque no se apega a los textos, sino a las personas. “No hay nada como hacer cine con los tuyos”, confesó, y en su voz había algo más que una frase. Se sintió una ética del encuentro. El corto, entonces, se entendía no solo como una historia filmada, sino como una comunidad que se sostiene entre amigos, entre miradas que se reconocen en medio del caos.

Durante el conversatorio, la directora de arte contó que los colores fueron el hilo invisible de la historia. El rojo dominaba la casa del protagonista, símbolo de su violencia, de ese machismo que se filtraba en las paredes y en la piel de los personajes. Cada escena fue pensada desde esa tensión entre la belleza visual y la brutalidad emocional. En pantalla, la luz parecía respirar, y los cuerpos, de grandes actores, habitaban el espacio con una verdad difícil de mirar y, al mismo tiempo, imposible de apartar.

La productora también compartió su experiencia, que describió como intensa y desafiante. Contó que durante el rodaje surgieron todo tipo de imprevistos: desde una rama que se rompía hasta no tener dónde guardar los equipos o tener que reparar un arma prestada. Además, recordó las largas jornadas dedicadas a llenar documentos, hacer cálculos y cuadrar presupuestos para que todo encajara. Aun así cada obstáculo fortaleció al equipo y reafirmó la pasión con la el cortometraje fue creado.

Conversatorio de «La Tomba» en El Cine Club UPN, con su director Estefano Rodríguez e invitados
(Foto: Nikoll Benavides)

El público no solo preguntó por el guion o la cámara, sino por cómo se postula a los estímulos, cómo se sostiene un proyecto sin renunciar a la autenticidad. Y en medio de las respuestas se dibujó algo más profundo. La necesidad de hacer cine desde la honestidad, de encontrar belleza en la precariedad, de no rendirse ante la falta de recursos ni ante la falta de fe.

«La Tomba» no fue solo una proyección, sino un recordatorio de que el cine peruano se sigue pensando desde adentro. En las aulas, los sueños y la urgencia de narrar el país que nos duele. Más allá de «La Tomba», Estefano ha realizado otros cortos donde se percibe su sello personal, donde se revelan su esencia. Un creador que usa el humor para abordar problemáticas sociales con sensibilidad y lucidez. En su mirada, el humor es un espejo que revela heridas, una forma de entender el dolor. Su cine dialoga con la risa, pero también con la crítica, la espontaneidad y la reflexión. Porque así es él: alguien que ríe (y hace reír) con facilidad, pero que comprende, con la misma intensidad, la profundidad de lo humano. No le teme a mirar de frente la complejidad de las cosas. Su cine parece reírse un poco del mundo, mientras lo abraza y lo consuela.

El Cineclub UPN Breña cerró la jornada entre aplausos, destellos de cámaras y la voz de Estefano resonando por todo el auditorio. El director, además de cineasta, es músico, y compuso una canción especialmente para este corto, que él mismo interpretó. No solo presentó una pieza audiovisual con mirada crítica y profunda, sino que además compartió con el público una experiencia viva que volvió el final en algo intimo, donde el cine y la música se entrelazaron en una misma voz.

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