El 4 de abril es el Día Internacional de los Animales Callejeros. La cifra de animales sin dueño es alarmante. Según la organización Voz Animal en el Perú, en el 2023, se calculaba que 6 millones de animales se encuentran en abandono, entre perros y gatos, pero solo en Lima la cifra llegaba a 4 millones. Aunque la adopción es una buena idea, es una solución lenta.
Los rescatistas María de Belén Collado y Christian Ramírez se dedican a ayudar a los animales que se encuentran en las calles. Los llevan al veterinario y los cuidan hasta encontrarles un hogar permanente por las redes sociales. Los que consiguen ser adoptados con mayor velocidad son los de “raza” o los que tengan algún parecido. También los de ojos claros y peludos. En ese caso la adopción es rápida, entre dos a tres días. Los perros mestizos no corren con la misma suerte. Cuando son cachorros pueden tardar un mes aproximadamente, pero cuando es un perro adulto, ya sea grande o pequeño, su adopción puede demorar años.
Todos los días vemos a un perro o un gato abandonado, algunos nos siguen por largos tramos debido a que les dimos un poco de comida o porque los acariciamos y se quedan en la mitad del camino, otros se quedan rondando la misma calle por años.
La literatura y el cine no han sido ajenos a este problema mundial. Existen diversos libros, películas, ensayos, crónicas y más productos narrativos y audiovisuales que los resaltan. Intentan transmitir empatía por estos animales que están siendo maltratados y abandonados.
La lealtad que traspasó del libro a la pantalla
En su mayoría, estos animales fueron un regalo de padres a sus hijos. El problema viene cuando no existe una enseñanza de respeto a estos seres vivos. Muchos de ellos crecieron y dejaron de ser “adorables” para sus dueños, otros fueron lanzados a la calle al enfermarse, algunos son abandonados por falta de espacio. Las excusas son interminables.
Algunos de estos casos son reflejados en el libro “La razón de estar contigo” escrita por W. Bruce Cameron. En el 2017, tuvo una adaptación cinematográfica por Lasse Hallström. En el transcurso de cinco décadas, el perro Bailey reencarna en diferentes canes con la esperanza de reencontrarse con su primer dueño, cuando era un cachorro golden retriever. Bailey pasa de estar en un buen hogar lleno de amor a una casa en la que lo tenían encerrado, en otra donde es callejero, una donde lo separan de otro perro que conoció, hundiéndose en la tristeza y así como estas, Bailey pasa por muchos dueños, donde no todos son buenos con él.

El exilio de los animales cuadro por cuadro
En la película de stop motion “Isla de perros” de Wes Anderson, nos relata como Kobayashi, el alcalde de una ciudad japonesa futurista llamada Megasaki, decide mandar a todos los perros a Isla Basura. Argumentando, sin pruebas, que la ciudad se ha propagado una gripe canina. La isla es un vertedero donde envían a los perros en las peores condiciones: sin comida y enjaulados. Después de un tiempo, un niño de 12 años llamado Atari llega a aquel lugar en busca de su mascota. Dándole esperanza a los demás perros, que deciden ayudarlo a encontrarse con su amigo de cuatro patas.
La película busca ser una crítica social donde se explica cómo se ignora los derechos y necesidades básicas de una minoría que ha sido discriminada y excluida. A su vez, explora la lealtad, el amor, la amistad y el cambio. A través de una narración emotiva y divertida vemos a Atari hacer hasta lo imposible por encontrar a su perro. Incluso desafiando a la autoridad.

Los abandonados refugiados en el verso
El poemario “Puño y Norte” de Diego Alexander Paiva expresa la visión del autor sobre la zona norte de Lima Metropolitana. Directo e intenso, mezclando lenguaje coloquial, reniega de las injusticias del sector. El poema XXII nos narra el sufrimiento de una gatita despanzurrada. Esta composición es una de las más sencillas pero a su vez, cargada de melancolía y dolor. Cuando caminamos por ciertas zonas de Lima Norte, es inevitable no pensar en los animales abandonados. Los que agonizan en los distritos que nadie quiere ver.
XXII
[…]
B
Ay mi gatita tu estómago partido cuando te recojo
Qué miserable ciudad qué miserable distrito gatita
cuando te veo derrotada botar tu comida
cuando te agarramos del hocico para darte vida
pero todo el líquido se desparrama por tu pecho pobre niña
No vendrán más a acecharte
No caminarás más elegantemente sobre la alacena
ni caerás guerrera a la mesa
Nadie verá más tus bigotes blancos refulgiendo el tramo
ni guardarán el pollo las vecinas para tu juego
Ni dueñirás la estirpe animal
Las manos de los jóvenes solitarios del parque Manco Cápac
ya no te salvarán
Y los halagos del barrio por tu garbo acero
son las tardes azules y naranjas de todo cuanto Hace
Pero ahora? estás despanzurrada en el cerro
y no hay quien te mire no hay quien se detenga gatita
a ver tus ojos trastabillar el cielo cuervo y PERRO
C
La orilla se apesta en pelos y salta el racumín a mi boca salada
atorando en todas las gargantas la culpa de los pueblos
desfuegos no cesan
alterando y ya en su poder la toda cría con su palma
Siempre se ha de pisar la pata
y el polo lloverá con su helar gateo
Especie sobre especie sobre las anchas
y el vulgar sonido de los cláxones
apagando toda la estentórea voz salada
Y así voláramos el destecho gata
Los huesos de donde todo en cierra
en un calmado vómito de pelos
se enyucan las vocales
en la emisora de Comas
25 y 8 (Paiva, 2024, poema XXII)
